Me siento a observar el mundo

desde una rama de la ceiba.

Miro los días pasar y me inspiro en ellos.

Adivinando que surco tomar

para perpetrar la más grande utopía

que me queda por lograr.

No lleva mucho consigo,

a su lado está la musa que le mira a los ojos

y seca la gota de sudor.

Un bolsillo rebozado de esperanzas

y un mañana tejido de amor.

Estrofas tomadas del poemario

Poemas de un Güije travieso enredado entre las hojas de un tabaco



miércoles, 15 de abril de 2009

Mataperreando


Mataperrando


Que vida aquella envidiada por mi. Recuerdo cuando desde mi ventana veía a los chicos de la cuadra montar su chivichana. Ellos descalzos corriendo bajo la lluvia, yo viendo la lluvia caer sin poderla detener. Como me hubiera gustado en aquel tiempo ser de la pandilla, ser uno más que anda descalzo y sin camisa corriendo por aquella cuadra debajo de aquella nube pasajera.


Recuerdo que trate una vez, de estar descalza en la acera en las afueras de mi casa. Mi madre horrorizada corrió hacia mi levantándome del piso. Sosteniéndome en sus brazos, mientras comentaba que el andar sin zapatos me podría hacer coger parásitos.


Que manía la de mi vieja y esa sobre protección parasitaria. Los parásitos los cogí de todas formas, por comerme las uñas. Llegaron la giardias, ellas no creían en niñitas finas. Invadieron mi estomago con armamentos, municiones. Las giardias se atrincheraron en mi organismo. Trabajo costo librarnos de ella.


Melba debía llevar batas, motonetas con lasos, con su muñeca de trapo que estaba bien limpia. Ella era una niña y las niñas hacen cosas de niñas.


Pobre madre mía como trataba de enseñarme. Un día recuerdo que fuimos a Parraga a visitar a la tía. Yo me escape para correr con otros niños, quería meter mis pies en aquellos charcos de la calle. Me monte en una carretilla, enredando el encaje de mi bata en la caja de bola clavada y ajustada en aquella madera con puntillas. Fui tan feliz de llegar a casa de la tía nuevamente hecha trapos, pero contenta de haber mataperreado aunque sea un segundo de mi vida.

Mi madre me llevo a psicólogos porque ella no entendía mi comportamiento anormal, mi deseo incontrolable de querer mataperrear.


Le doy gracias a mi madre, no es que solamente la voy a criticar. Era buena mi vieja y bien servicial solo que no compartía mi gusto de mataperrear. Le doy gracias por hacerme como soy, por enseñarme el amor, por cuidarme mucho más que cuidar. Aunque a mi en el fondo me hubiera gustado volar. Comer mangos verdes aunque me fuera a empachar. Experimentar un poco más de la vida de niña, correr descalza en una palabra mataperrear.


Ahora al llegar aquí al más allá, el Norte, el Este, el Oeste o tal vez ya no se ni donde estoy, lo que si se que no es el Sur. Estoy aquí con mi hija y comienzo a sentir a la vez que estoy pensando como mi madre.


No la he dejado mataperrear, le he ocupado la vida, se puede decir que se la he programado. La escuela, el fútbol, el paseo con los perros, la tele, dos horas en el Internet y de allí a la cama. Todo un régimen militar.
Lo que me hizo refeccionar sobre eso fue el comentario de una amiga mía. La chiquita mala que es tan buena me cometo hoy.

  • si es... se pasan la vida añorando Cuba y le quitan a los nenes lo mejor que vivimos allá; Hay que dejar el miedo a otro país, ahora ese es el de ellas y tienen que conquistarlo mataperreando como verdaderos nativos, es que acaso hay un porque para no permitirlo?”


Es que a veces con el miedo a que conozca alguien que no sea para mi el indicado. Alguien que de repente la puede llevar por un rumbo equivocado. Aunque no tiene porque ser así, pero mi miedo esta presente y no la dejo decidir. Estoy pensando por ella diariamente como hizo una vez mi vieja por mi.
Yo que soñaba con mataperrear no le he permitido a mi hija correr sin zapatos porque se puede enfermar, la frialdad de los ovarios, porque puede lastimarse sus pies. Sin pensar que tal vez ella ha tenido también el deseo de correr tras las gotas de lluvia como yo lo desee una vez.



Melba Mercedes Almeida - Azucala

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Con todo el cariño del mundo enciendo la llama de la esperanza..!

Una vela llena de amor y luz, donde renace la esperanza para llenar de fuerzas a todas aquellas personas que aun están luchando contra el cáncer.…! Voy a pedir también Para mi buena amiga Kirenia.* Por Elena …! La dueña del blog "Los secretos del baúl" * Por la escritora cubana Elena Tamargo.* Con la llama del amor venceremos batallas que creímos invencibles, caminaremos unidos hacia el nuevo horizonte. Y mi fuerza le dará a tu andar paciencia para creer en ti una vez más. subir imagenes También enciendo esta vela para los que quedaron en el camino y ya no están conmigo como mi padre Eugenio Almeida Bosque y mi tío Luis Guevara ...!

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