Me siento a observar el mundo

desde una rama de la ceiba.

Miro los días pasar y me inspiro en ellos.

Adivinando que surco tomar

para perpetrar la más grande utopía

que me queda por lograr.

No lleva mucho consigo,

a su lado está la musa que le mira a los ojos

y seca la gota de sudor.

Un bolsillo rebozado de esperanzas

y un mañana tejido de amor.

Estrofas tomadas del poemario

Poemas de un Güije travieso enredado entre las hojas de un tabaco



martes, 16 de junio de 2009

Mi niña cumple años



Un día como hoy fui mama les diré que esto paso el 16 de junio de 1992. Que rápido pasa el tiempo parece que fue ayer.

Se hacen tan grandes aquellas manitas que yo solía besar una, dos y muchas veces más sin cansarme. Aquellos cachetones que la hacían parecer una pelota se pierden y las rosquitas que se hacían en sus piernitas diminutas ya no están. Ahora es toda una joven bien alta y algo parecida a mí aunque tiene mucho de su padre.

Ahora mi princesa comienza a llegar a la madures y ya se ha enamorado. Recuerdo cuando me trajo a la casa a su novio por primera vez, casi me da un ataque. Qué cosas tiene la vida, la picazón que me daba en el estomago cuando la veía en el abrazadera con su novio. Pero ya me he adaptado y le tengo mucho cariño al chico, hasta le siento mi hijo.
Es que para las madres siempre los hijos son tan pequeños.


Les contare que estábamos pintando la pared de la cocina. A las nueve de la noche un 16 de junio del año 1992 en el municipio playa de la ciudad de la Habana.

En aquel entonces yo solo tenía mis 20 añitos casi acabados de cumplir. Estábamos tratando de dejar todo pintado y arreglado antes que llegara el bebe.
Cuando de momento siento un agua tibia y pegajosa que corre por mis piernas lentamente. Aquello me causo asombro y le digo al padre de mi hija.

  • Creo que me estoy poniendo viejita me hago pipi en los pantalones.

Mi madre en aquel tiempo vivía al lado de mi casa, así que el padre de mi hija fui a tocarle la puerta y contarle lo que me había pasado. Ella que ya sabía de que se trataba y vino a todo grito diciendo.

  • Para el hospital ya has roto la fuente.

Que sabía yo de fuentes rotas si era primeriza, solo tenía la idea que me había hecho después de tantas historias escuchadas. Salimos corriendo de la casa las dos mientras yo aguantaba mi barriga como si tuviera miedo perderla en el camino y me tambaleaba de un lado al otro como un tente en pie.

Como es muy típico a esa hora no aparecía ningún auto que parar, ni tan siquiera un taxi que nos llevara al hospital. Así que nos llegamos a casa de mi suegra, en aquel tiempo ella vivía a una cuadra de mí.
Al verme parada con mi madre en la puerta de su casa aguantándome la barriga entendió la situación, pero Urbana que así se llama la señora muy inmutada me dijo.

  • Yo no puedo llevarte al hospital, me voy para una casa en la playa.

Que mujer, creo que yo no le caía bien del todo. No sé porque, pero era una señora bien alcahueta, ella nunca me pasó. Nunca le hablo a mi hija ni mal ni bien de su familia paterna que ella descubra las cosas por sí sola. Creo que ella misma debe sacar sus propias conclusiones.

Al ver que Urbana no nos podía llevar al hospital porque va para una casa en la playa salimos corriendo para la avenida. Allí mi madre paro una guagua o ómnibus para los que no saben qué cosa es guagua en mi Cuba y le dijo al chofer ha todo grito.

  • Mi hija esta de parto.

Me subí en la guagua con la ayuda de algunos pasajeros y el chofer nos llevo para el hospital materno "Sagrado Corazón de Jesús". En la guagua todos fueron muy atentos, algunos aplaudían, otros hacían su historia de ese momento tan esperado.
Mi madre decía que sería una hembra y yo que sería un barón ya que el ultra sonido me lo dijo. Al llegar al hospital todos me desearon suerte y el chofer con una gran sonrisa le decía a mi madre.

  • Déjeme señora yo ayudo a la barrigona.

Oh el padre de mi hija no estaba conmigo, donde se quedo?. Ah sí ya recuerdo, se quedo en la casa pintando. Al llegar al hospital el doctor de guardia me reviso y dijo si mal no recuerdo que aun no estaba de parto, que sería seguramente en la mañana siguiente.

Me dieron mi cama y quede ingresada en aquel hospital. Quien dijo que yo puedo estar tan tranquila en una habitación en la sala de preparto. Deje a mi mama sentada en el sillón en la habitación de aquel hospital y me fui a caminarlo.

Allí vi algunas mujeres que lloraban sin parar por el gran dolor de las contracciones. Escuche a algunas que gritaban sin parar y decían cosas tan horribles que mejor no las repito. También escuche a un doctor decirle cuatro cosas por sus escándalos.

Aun no me habían entrado los dolores, pero todo aquello me iba asustando. Decidí regresar a mi habitación y dormí un rato. Vino un enfermero a buscarme y me revisaron, me pusieron el monitor para escuchar los latidos de su corazoncito y después me dejaron en observación.

En la mañana siguiente como a eso de las 9 de la mañana vino una enfermera a verme y me dijo con una sonrisa muy amable.

  • Tu no pares ahora me da tiempo a ir y tomarme un café.

Que no paro ahora. Eso se creía ella, saliendo ella por la puerta comenzó mi barriga a contraerse y más pujos. Caballero eso del pujo es del carajo, te viene solo a mi por lo especial me vino solo.

Un pujo tras de otro. Menos mal que entro un estudiante de medicina al verme en mi apogeo se acerco a mí y al mirar la situación dijo

  • Corran esta de parto. Ya tiene la cabeza afuera mama aguante por favor no puje.

Que no pujara quien puede aguantarlos cuando te vienen a montones, verdad que hay que vivirlo para entenderlo.

En ese corretaje entre pujos, camillas, contracciones horribles nació mi hija. Caballero que linda era una cosita pequeñita seis libras y medias. Ahora es más grande que yo.



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Con todo el cariño del mundo enciendo la llama de la esperanza..!

Una vela llena de amor y luz, donde renace la esperanza para llenar de fuerzas a todas aquellas personas que aun están luchando contra el cáncer.…! Voy a pedir también Para mi buena amiga Kirenia.* Por Elena …! La dueña del blog "Los secretos del baúl" * Por la escritora cubana Elena Tamargo.* Con la llama del amor venceremos batallas que creímos invencibles, caminaremos unidos hacia el nuevo horizonte. Y mi fuerza le dará a tu andar paciencia para creer en ti una vez más. subir imagenes También enciendo esta vela para los que quedaron en el camino y ya no están conmigo como mi padre Eugenio Almeida Bosque y mi tío Luis Guevara ...!

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