Me siento a observar el mundo

desde una rama de la ceiba.

Miro los días pasar y me inspiro en ellos.

Adivinando que surco tomar

para perpetrar la más grande utopía

que me queda por lograr.

No lleva mucho consigo,

a su lado está la musa que le mira a los ojos

y seca la gota de sudor.

Un bolsillo rebozado de esperanzas

y un mañana tejido de amor.

Estrofas tomadas del poemario

Poemas de un Güije travieso enredado entre las hojas de un tabaco



lunes, 13 de abril de 2009

Samuela



Me acabo de despertar ahora. Como por inercia me dirijo a la computadora. Ya voy a escribir algo no se de donde me vienen las palabras. Creo que son mis sueños los que alimentan mi musa.

Mi esposo se acaba de despertar ahora, ya siento sus pasos apresurados hacia la sala. Me busca, el sabe que estoy aquí pero me busca, es como si tuviera miedo que desapareciera. Ya me encuentra aquí sentada del otro lado de la mesa, despeinada, con el cepillo de diente y la pasta puesta al lado de aquella maquina. El suspira, mientras me regala una mirada tierna. Como ayudan esas miradas en días como estos que aun no ha salido el sol.
Yo estoy sentada frente a la computadora. Esta maquina con una memoria extraordinaria, es como una aspiradora que saca de mi mente cada día toda las ideas. Limpia mi materia gris que de ves en cuando es verde como la natura.

Mi esposo se detiene delante de mi y me pregunta “si hoy tampoco haré el desayuno”.
“Desayuno”no había pensado en eso.
Es que para mi el perfecto desayuno es caer en la profundidad de mis ideas, necesito estar sola.

Mi maquina lo sabe, ella me espera cada mañana. No podría vivir sin ella ahora. Aquí vez los contrastes en Cuba no la tenia, pero vivía.
Tal vez en Cuba tampoco la necesitaba, porque tenia otra vida más agitada, menos solapada.
Que adelanto el de acá.

Aunque estas maquinas son celosas. Te puedes volver una adicta a ella, ellas saben como hacer para atraparte. Te alejan de la realidad llevándote a otro mundo, también puede deprimirte y hacerte feliz. Aunque creo pero no lo eh experimentado aun, podría seguro llevarte hasta el orgasmo si te lo propones.

En Cuba no la tenia y vivía. Es que aquí lo tengo todo y a la vez no tengo nada.
Sentada delante de esta maquina ya pase por el face dejando le un saludo a mis amigos, ahora reviso mi correo.

La cosa esta del carajo, me a dejado loca la carta de una amiga. No entendí nada, lo que si dejo bien claro es que quiere volar.

Ahora quiere volar, después que se quiso tirar el peo más alto que el culo. Ahora quiere volar.
Necesita alas, esta perdiendo la vida, a perdido la fe en el mañana y quiere desaparecer. A veces la llamada suerte llega y no la vemos, porque estamos ocupadas en otras cosas. Aunque mi madre siempre dice si dios no lo quiso el sabe porque fue.

Yo vi a Samuela en mi ultima visita a Cuba. Me la tropecé en el centro comercial de Galerías Paseo. Se veía igual, no a cambiado en nada. Había venido de vacaciones, es que Samuela estudiaba en Japón. Le presente a un amigo mio que se enloqueció al verla. Que va Samuela no quería nada de eso. "Yo no necesito que me presentes a Nadie. Para mi el amor es diferente me dijo esperare que llegue mi príncipe".

Samuela estaba muy orgullosa de ella, de su vida. Yo estoy orgullosa de que tengo la maquina, esta soledad invernal, mi esposos, mi hija y mi Cuba en la lejanía.
Después de terminar sus estudios regreso y me escribe pidiéndome una ayuda. Ahora le digo vuela Samuela busca tu príncipe tu misma. Amiga trata de alzar tu vuelo, pero busca tus alas tu sola. Yo no soy un conectin people with coca cola.

martes, 7 de abril de 2009

7 de abril de 1972

Un día como hoy nació Melba Mercedes Almeida alias Azucala. Hija de Leopoldo Eugenio y Isabel.

En el hospital Clodomira Acostá. Nació la pequeña niña una noche. Recuerdo cuando pequeña le preguntaba a la vieja porque era la más prieta de mi familia materna. Ella me decía porque había nacido bien de noche. Que ingenuos somos cuando pequeños.

Azucala nació con una fisura palatina, pero todo fue bien, fui operada y sobreviví una era más.
Así fui creciendo mientras mi hermano me tomaba de la mano enseñándome lo que era el mundo para el. Aprendiendo de los errores de mi vieja, mientras se encaprichaba en enseñarme los perfectos modales que debía usar. Yo algo rebelde, no quería ser la niña ejemplar, eso no me gustaba.


Acompañado a mi hermana cuando salia a sus citas amorosas. La vieja le decía que me tenia que llevar, porque sin mi no salia. Como si yo con mis diez años pudiera cuidarla mucho de los abrazos de su novio. Fui la chaperona de mi hermana en aquel tiempo eso lo disfrute. Recuerdo que por cada beso que ella se daba con su novio, un caramelo me tenia que dar. Si no le contaba a mi madre que mi hermana no hacia más que besar.

Tengo el recuerdo de mis abuelos que nunca olvidare y la memoria de las tías, tíos.

El tiempo paso, sin yo darme cuenta y ahora estoy aquí recordando todos mis cumpleaños. Mis piñatas, mis perretas, cada lugar en el que he vivido y te diré soy feliz.
Eh logrado casi todos mis sueños pero nunca he soñado cosas imposibles. He vivido cada instante al máximo, aunque me queda mucho por vivir. He conocido buenos y malos amigos pero de ellos he aprendido.

Soy madre y esposa, quien me lo iba a decir.
Hoy me dijeron "Es tu cumple Melba esperamos que ya te pones mas adulta". Si ser adulta significa dejar de vivir cada momento con mis locuras. Quiero ser una niña traviesa por siempre. La chica sin fundamento, como decía ami madre en otros tiempos. Mientras yo le respondía con la mejor de mis sonrisa, mientras le hacia un puchero.

  • Vieja mi fundamento era verde y un chivo se lo comió.

Ahora quiero ayudar a mi hija, tomarla de la mano enseñarla a crecer. Aun me quedan sueños por lograr pero hay una vida por delante y mucho que soñar.

Melba Mercedes Almeida -Azucala

sábado, 4 de abril de 2009

La Lucha


LA LUCHA

Hoy no se porque quiero hablar de la LUCHA. Aunque seamos pacifistas, de izquierda o de derecha. Aunque seamos universitarios o marginados. Todos hemos experimentado la LUCHA en diferentes esferas y estratosferas.

Esa LUCHA que no es más que el vivir diario aquí y allá, esa vida tan cotidiana llena de alegrías y dificultades.

Es que no hay que ir muy lejos para vivirla. Aquí en estos juglares donde me encuentro, también se vive diariamente la LUCHA, en la ardua tarea por ser aceptada, ese deseo por ser vista. En la LUCHA por aprender el idioma, la LUCHA de la adaptación a un mundo y una cultura bien diferente a la que llevo arraigada en mis entrañas.

Es que en mi Cuba esa palabra es tan amplia que a veces puede hasta mal interpretarse.

Es que para hacer honor a la LUCHA tendría que hablarte de Lola, de Teresa, de Eugenia, de sus vidas, de sus melancolías.
De como a ellas le vienen la nostalgia tejida en sueños. De esa LUCHA por sobrevivir sin morir en el intento por vivir.

Eugenia nació en un lugar de esa Habana. En su LUCHA con las permutas de su vieja. Ese afán de su vieja de cambiar de vivienda todo el tiempo. Esa vieja que a pesar de los años era y es bien LUCHADORA. Te la puedes encontrar en cualquier parte y preguntarle.
  • Como estas Dolores? - Ella te responderá - Aquí mijo en la LUCHITA de cada día o en la LUCHA esperando que pase el carretón del pan a ver que resuelvo.
Eugenia es de la Habana. No puedo decir un lugar especifico, por que se la paso como ya te conté desplazándose de un lugar al otro. En camiones de mudanza acompañada por cajas llena de recuerdos. Sentada en aquella rastra al lado de los tarecos de su vieja y los de ella. Esos muebles un poco arañados del bajar y subir las escaleras o andamios cada año.

Así aprendió a vivir como gitana, conociendo gente nueva todo el tiempo, en los municipios de mi Habana.

Con el tiempo Eugenia se fue lejos de su país. Porque el amor le toco la puerta y marcho a otros horizontes. Entonces tuvo empezar de cero, en la LUCHA por buscar un trabajo, en la LUCHA por hacer prevaler su cultura, sus ideas, el LUCHAR por no perder su identidad.

Pero antes de llegar aquí conoció por esas casualidades de la vida a Lola.

Lola que estaba aquel día sentada en el cónten de la acera. Mirando el ir y venir de sus calles. Aquellas calles de la Habana vieja en su LUCHA constante, aquel lugar lleno del barullo de gentes que camina de un lado al otro. Aquellas calles llenas de alcantarillas tupidas pero bellas, de edificios multicolores que sobreviven cada temporada ciclónica a pesar de la LUCHA de los años y algunos que caen en la LUCHA de la hecatombe total por falta de cemento y arena.

Ese día había sido bien fuerte para Lola. Fue uno de esos días de los que uno se levanta con el pie izquierdo o tal vez el moño virado.
Ese día a Lola en la escuela todo le fue un desastre, la tesis presentada fue una fatalidad total, para ponerle la tapa al pomo ella también había discutido con su mejor amiga y debería pedirle disculpas. Lola sabe que fue ella la del error, pero no desea aceptarlo.

Esta cansada de todo, para decirlo bien OBSTINADA de la LUCHA.

En su camino de regreso de la escuela había pasado tantas cosas. La LUCHA de la guagua y su
tumulto, aquella sudadera pegajosa.
Aquel olor a sudor tan fuerte que llevaba el señor que estaba situado a su lado, pero ella no le puede decir “Hay señor córrase para allá” porque la guagua va repleta y no queda ni un espacio para más.
Era ese olor que te da un montón de horas trabajando entre ladrillo y cemento. En aquella LUCHA de la construcción para al final tener una vivienda.

Lola llego a su casa con su cabeza revuelta, pero como ese día no era el mejor de sus días. Ella había olvidado la llave, así que no pudo entrar y se quedo sentada en el cónten viendo la vida pasar. Mientras Lola esperaba por su madre, que terminaría de trabajar a eso de las cuatro de la tarde, para llegar a la casa y comenzar con la LUCHA del que voy a inventar en la cocina. Pero mientras ella la esperaba vio Lola de repente un carro llegar. Era Teresa una Cubana que hace muchos años había salido de Cuba.

Teresa en la LUCHA de la vida conoció a un hombre. Un pepe, un turista, un gringo, el punto o como se le diga en esa Cuba mía. Tal vez el hombre de sus sueños, tal vez su pesadilla.
Quien sabe …! solo Teresa sabe la verdad, pero no la cuenta.

Teresa a todos les muestra la cara que ella quiere que vean. Cuenta la verdad que ella quiere que sepan. Ella lo conoció tal vez por revistas, tal vez en el malecón, caminando por la playa, o en aquella LUCHA que te envuelve el deseo de tener el trompetista.

Teresa se baja del auto toda llena de prendas, con un pantalón de blanco. El ultimo grito de la moda Europea. Bajaron paquetes, maletas, todo un arsenal de cosas. Que no se sabia como hubo tanto espacio en aquel auto.

Allí fue cuando Lola pensó que ella también quería un trompetista. Alguien que la llevara lejos y que la sacara de la LUCHA de todos los días, de la monotonía que la ahogaba. Quería ver otros horizontes.
El padre de Lola se había marchado hace tanto. Ya ella ni se acordaba de su rostro, solo una lejana imagen de el le acompañaba y aquella pequeña foto que su madre había roto en dos. Ese pequeño retrato roto que ella cuidadosa mente escondió. Ese es el único recuerdo que le queda de su padre.
El marcho a los estados unidos prometiendo volver y buscarlos, prometiendo ayudarlos. Allí quedo Lola esperando por las promesas de su padre, escuchando a su madre maldecir mil veces la hora en que el se le atravesó en su camino.

Lola estaba cansada de esperar por su padre. De las quejas de su madre porque su padre se fue a LUCHAR a otras tierras y las había olvidado. Lola esta cansada de las guaguas, del sol. De la LUCHA por el pan de cada día. Ella quería vivir nuevas experiencias, tener todo lo que nunca había tenido, pero no sabia si realmente le haría falta, pero el solo echo de tenerlo le haría feliz. Para decirlos con mis palabras volaba alto la Lola.

En aquel cónten de al acera mientras esperaba a su madre, la barriga se le retorcía de un lado a al otro. Allí fue donde pensó:

“Daría todo lo que no tengo por tener un bocadito de jamón y queso con una coca cola al gusto”.

Ese también fue el día en que ella y Eugenia se conocieron.
Eugenia venia de ver a su papa, había ido a comer con el. Es que Eugenia estaba un poco deprimida, porque la LUCHA de la visa para su salida a Europa la tenia loca.
Cada vez que se ponía bien triste se iba donde su viejo. El la entendía y apaciguaba su dolor con aquel cariño que solo un padre puede dar. Eugenia era una niña consentida, rebelde. La más pequeña de la casa.

Eugenia nunca había hablado con Lola porque su madre le había leído la cartilla, por eso tal vez nuevamente hizo lo contrario a lo que su madre decía. Es que Eugenia le gustaba lo prohibido, sera esa manía de niña consentida y rebeldía.

Al llegar a aquella calle de la Habana se despidió de su padre besándolo en la mejilla. Mirando aquel carro desaparecer en la lejanía. Al virar el rostro para decidirse a entrar a su casa, allí vio a Lola.
Ella estaba aun sentada en el cónten de la acera. Eugenia se le acerco, se sentó a su lado. Hablaron las dos de la LUCHA vida. Eugenia la invito a pasar a su casa. Le dio algo de comida y así esperaron a la madre de Lola que con la LUCHA de las guaguas nunca se sabe a que hora llegaría.

Ese fue el comienzo de una amistad entre Eugenia y Lola.
Un día Eugenia se marcho a su Europa. Teresa sigue en Europa, sin que le hablen de la LUCHA porque ella no recuerda ese idioma.

Lola cogió una balsa para buscar a su padre pero no lo encontró. Ella que tanto amaba la vida, como la odia en estos días. Lola suele terminar sus noche en los salones de en un Gogo. Escribiéndole a su madre contándole lo bien que esta, que un día de estos ella la ira a buscar. Mandoble dinero cada vez que puede y fotografiás de felicidad. Lola sonríe y al reír llora apaciguando la LUCHA del vivir interno que la acongoja.
Sátira del destino que nunca se sabe lo que nos depara al final. Todos vivimos en la LUCHA aunque sea en diferentes latitudes. La LUCHA de vivir, tratando de no morir en el intento, tratando de no perder nuestros sueños, nuestras esperanzas. La vida no es mas que un eterno LUCHAR.


Melba Mercedes Alemida -Azucala

Con todo el cariño del mundo enciendo la llama de la esperanza..!

Una vela llena de amor y luz, donde renace la esperanza para llenar de fuerzas a todas aquellas personas que aun están luchando contra el cáncer.…! Voy a pedir también Para mi buena amiga Kirenia.* Por Elena …! La dueña del blog "Los secretos del baúl" * Por la escritora cubana Elena Tamargo.* Con la llama del amor venceremos batallas que creímos invencibles, caminaremos unidos hacia el nuevo horizonte. Y mi fuerza le dará a tu andar paciencia para creer en ti una vez más. subir imagenes También enciendo esta vela para los que quedaron en el camino y ya no están conmigo como mi padre Eugenio Almeida Bosque y mi tío Luis Guevara ...!

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