Cuando sea grande quiero ser como cuando niña,
traviesa, llena de esperanza, sin rencores
y una alforja llena de sueños a mi espalda
que me ayudara en el andar por la vida.
Cuando sea grande pintare en mi ventana cada mañana la frase esperanzada que me ayudara a seguir
las estaciones del año.
Cuando sea mayor
me sentare a contarle a mis nietos
mis aventuras y desventuras.
Mi afán por la vida,
el deseo de hacer de mis sueños una verdad en mis días.
Les enseñare que la vida se hace en el riesgo del día a día,
en la lucha por alcanzar nuestro yo y ser vistos.
En pisar fuerte y seguro nuestro camino,
pero nunca pisar a los amigos.
Les enseñare mientras les abrazo a mi pecho.
Que con miedo no se llega lejos
que la vida es una lucha,
solo ellos puedes hacer de ella un encanto.
Y que de lloriqueo no se hace el camino.
Cuando ya no este me sentare a mirarles desde allá
regocijándome en la estrella que alumbrara sus pasos.
Y seré la luna que cada noche resplandecerá para ellos,
el poema donde les cuento de mis raíces, sobre mi canto,
el rayo de sol que les dará calor y la fuerzas para nunca sucumbir.
Seré el viento para levantarles en cada caída
mi brisa les dará la fuerza para seguir.
Seré el torbellino, seré su coraza.
Y sé que ellos me llenaran de orgullo.
Melba Mercedes Almeida – Azucala
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